Gantz México: Capitulo 5
Diario de Diego: 5 de abril del ...
Vaya, justo cuando creí que todo se estaba calmando, todo de
un momento a otro se arruinó. La razón, muy simple, regresé a la habitación.
Se que decir algo como esto en este punto será por demás tonto, pero entiendanme. Aún tenia la esperanza de que todo había sido un sueño nada más, que tal vez solo me estaba volviendo loco.
Antes de ir a lo que seguro más te interesa de este diario,permiteme hablar un poco sobre mi vida en el hospital, aunque un buen resumen sería que me quede en cama todos los días. Pero al diablo, este es mi diario.
La relación con mi madre se tornó cada vez peor, ya que día tras día trababa de sacarme la verdad acerca de porqué me tuvieron que llevar en ambulancia de un lugar donde se recibieron varias llamadas denunciando a un hombre armado. Como sabes, no le puedo decir la verdad, así que me sacaba de la manga cada respuesta que podía. Tales respuestas incluían desde malas compañías hasta
uso de drogas. De verdad no quieren imaginarse que me pasaría si mis padres
vieran que consumo drogas. En general daba una respuesta diferente cada vez que me preguntaba, y para tratar de cubrir mis coartadas, nunca daba buenos detalles y me justificaba con que mi mente estaba nublada y no recordaba los detalles suficientes. Fue
la primera vez que me vi agradecido del pésimo sistema de salud que tenemos en
mi país, ya que los doctores que estaban a cargo de mi tomaban como ciertas mis
declaraciones y no hacían investigaciones al respecto.
Lo único que me mantenía con una sonrisa en la boca era el
ramo de flores que día con día me dejaba Jaqueline. Desafortunadamente siempre
coincidían su visitas con los momentos en los que me encontraba dormido.
La comida era un verdadero asco, pero bueno, con hambre todo
se acepta. En general mi estadía si bien no fue enteramente placentera, por lo
menos me daba un momento de paz entre mi vida, mi otra "vida secreta"
como Gantzer y la escuela. La verdad, los momentos más felices era cuando dormía por varías horas.
Pero como todo lo bueno, esto no tardo en acabarse.
Pero como todo lo bueno, esto no tardo en acabarse.
Esa noche acababa de tomarme un agua de Jamaica cuando me
dispuse a dormir. Hasta ese momento el día fue bastante aburrido, nada nuevo
que valga la pena ser mencionado. Solo veía pasar de un lado a otro a las
enfermeras, con las cuales me daba uno que otro taco de ojo. Soy humano y
hombre, no me juzguen.
Cuando por fin empezaba a sentir que mi cuerpo se relajaba y
comenzaba a dormitar, un ruido bastante agudo y zumbante ataco mis oídos. Al
principio pensé que provenía de alguna de las maquinas del hospital, por
lo que intente minimizarlo cubriéndome la cabeza con la almohada de mi cama, pero eso no solucionó nada. Por el contrario, sentí que el sonido se hacia mas intenso, así que me quite la almohada y me
tape los oídos con mis propias manos, y fue ahí donde me dí cuenta: ¡El sonido provenía de mi cabeza!
Comencé a sudar frió, sabia perfecta mente lo que iba a
suceder.
Empecé a sentir que mi cuerpo perdía movimiento lentamente.
Me sentía como esas toallas que al lavarse mal se iban endureciendo hasta
parecer laminas rígidas. Quería llorar, pero ya ningún músculo de mi cuerpo
funcionaba, estaba completamente inmóvil. Fue entonces cuando empecé a oír el
sonido de la tele transportación.
Vi que mi vista se nublaba y se aclaraba nuevamente. Esta vez
ya no mostrándome la habitación de hospital donde me encontraba, sino la
maldita habitación de Gantz.
Pude divisar gente nueva. Esta vez se encontraban dos chicas
de una edad cercana a los 20 años en posición fetal, visible mente alteradas; además de un hombre corpulento que vestía una chamarra de cuero y colgaba de su
rostro una larga y poblada barba. En frente de estas personas también se
encontraba un hombre con bata de doctor y lentes, y alado de él había una chica
con el rostro tapado por la sombra que hacia la capucha de su chamarra sobre su
rostro.
Cuando por fin pude levantarme, vi que estaban detrás de mi
El Chacal y Jaqueline, uno con una mirada fría y calculadora, y la otra con una
mirada perdida hacia el suelo.
-Hola Jaqueline- traté de saludara, pero ella ni siquiera me volteo a ver.
-¡¿Que carajos pasa aquí?!- hablo por fin el motociclista.
-No... no lo se, lo ultimo que recuerdo era que descubrí en
el laboratorio un gas con el que otro equipo de científicos estaba trabajando y
en cuanto lo inspeccione exploto, y de pronto aparecí aquí.- respondió el
doctor.
-Que raro. Yo me encontraba en la autopista
México-Toluca directo hacia un buen bar cuando mis frenos fallaron y me
estrelle contra un camión.- comentó el motociclista un poco más calmado- Pensé
que ese sería mi fin, pero aparecí aquí con ustedes.
-A... mi... a... mi...- una de las chicas en posición fetal
trataba de articular algo. No había que ser un genio para intuir que algo estaba aterrando a la chica. El tipo de la bata se acercó a ella y puso su mano en su hombro. -A... mi... a... mi... ¡A MI Y A MI AMIGA NOS ESTABAN
VIOLANDO!- gritando, la chica por fin pudo sacarlo de su sistema. Luego de esto abrazo al
doctor y rompió en llanto.
-Habíamos pasado unos exámenes muy difíciles en la
universidad, así que para celebrarlo decidimos ir a un bar de la zona rosa. -
comenzó a decir la otra chica- Cuando salimos ni siquiera estábamos ebrias, el
bar fue muy aburrido y la música peor. Pero en cuanto pasamos por un callejón
oscuro nos emboscaron cuatro sujetos con ropas raídas y mirada de locos. Nos
dijeron "¿están perdidas, señoritas?, ¿no quieren continuar la fiesta en
otro lado?". Nos comenzó a dar mucho miedo así que tratamos de correr,
pero ellos nos acorralaron al final del callejón. Tratamos de pelear, de
gritar, pero luego nos amenazaron con que si hacíamos ruido nos matarían, pero
mi amiga no podía callarse y...- en este punto comenzó a sollozar mientras
hablaba- solo escuchaba como la asfixiaban. Le grite, les escupí, trate con
todas mis fuerzas de soltarme de esos monstruos, pero todo termino cuando sentí
un dolor punzante en mi pecho y vi un cuchillo clavado en mi corazón. Después
de eso me desmaye y desperté en ese lugar.
Todos en la habitación nos quedamos perplejos al oír tan
aterrador relato. El doctor acariciaba a la chica que aun estaba en sus brazos,
tratando de contener sus lagrimas de empatía hacia la pobre muchacha. Hasta El
Chacal estaba impactado con lo que contó la chica, lo cual me sorprende
considerando en que labora ese sujeto. Jaqueline seguía sin inmutarse.
-¿Y que hay de ustedes?- se dirigió el motociclista a El
Chacal, Jaqueline y a mí- Por lo que puedo ver todos los que estamos aquí
morimos de alguna manera.
-Bueno...-continuo el motociclista- cada uno de nosotros se
encontró con la muerte antes de aparecer aquí y...
-El de los tatuajes y el chico con bata de paciente saben
algo- por fin hablo la chica con la cara cubierta. Me avergoncé y trate de
taparme al darme cuenta que en realidad lo único que traía puesto era esa bata
de hospital que le dan a los pacientes.
-¿A que te refieres?- preguntó el doctor que estaba alado de
ella.
-Noté que desde que llegaron, ellos tenían una miradadiferente, una
mirada de angustia, pero ese tipo especial de angustia cuando lo que no quieres
que suceda pero sabes que sucederá al final pasa.-yo creo que si esto fuera una
caricatura todos hubiéramos tenido un gran signo de interrogación arriba de la
cabeza. Nuestras miradas de confusión obligaron a la chica a decirlo de otra
forma- Me refiero a que no se como pero ellos ya saben donde están.
Fue en ese momento que todos nos voltearon a ver.
-Escúchenme, lo más seguro es que no me crean, pero dentro
de muy poco nuestras vidas correrán peligró- trate de explicarles lo mas
calmadamente posible.
-Ven a lo que me refiero.- contesto la chica de la chamarra.
-Por favor, te lo imploro, dinos que es lo que esta pasando
aquí.-dijo la amiga de la chica que seguía en los brazos del doctor.
-Anda cabroncito, diles todo lo que nos dijiste.- dijo
en ese momento El Chacal. Empece a ponerme nervioso. De por sí el habérselo
explicado al Chacal y Jaqueline fue difícil y ya tenia al menos unos días de
conocerlos, pero explicárselos a estas personas que nunca había visto en mi vida,
simplemente no sabía cómo. Me quede en silencio por alrededor de tres
minutos.
-Bueno pero ¡habla carajo!, no tenemos idea de que hacemos
aquí.- dijo el motociclista.
Por fin tome valor y una gran bocanada de aire y empecé a
hablar.
-Dentro de poco una tonada saldrá de la esfera negra y eso
marcara el inicio de la misión.
-¿Misión?- dijeron casi todos al unisono. El Chacal y
Jaqueline seguían callados.
-Nos darán equipo especial y armas para poder destruir a un
monstruo y en cuanto lo hagamos...
-No me digas, nos darán puntos, y cada cien puntos nos darán
un premio, entre ellos ser liberado de aquí.-interrumpió en ese momento la
chica de la capucha. Me quede atónito, y estoy seguro que El Chacal y Jaqueline
también, cuando escuchamos eso ya que era completamente cierto.-eso es de un
maldito cómic.
-¿De un cómic?- pregunto el doctor.
-De un manga, historieta japonesa para ser precisos- le
respondió la chica de la capucha.
-Este no es momento para bromas niño- dijo el motociclista
visiblemente molesto.
-Se los juro por lo que quieran, !esto no es una broma!, ¡nuestras vidas realmente corren peligro!- trate de convencerlos.
-Eso no tiene una gota de lógica.- respondió el motociclista.
-¿Y crees que si la tiene que después de estrellarte y morir, aparecer como por arte de magia en una maldita habitación con personas en la
misma situación?, ¿eso tiene un jodido sentido?- contesté algo alterado. El motociclista se calló. - además, yo lo he comprobado con mis propios ojos.
-¿A que te refieres exactamente?- pregunto el doctor.
-Yo y las personas que están atrás de mí- dije señalando a
Jaqueline y al Chacal- estuvimos aquí antes, una vez, y logramos sobrevivir por
muy poco, pero tuvimos que ver a gente morir de horribles maneras. Créanme, si
trabajamos juntos, se que podremos terminar con esto y regresar a nuestras
vidas. Por favor, háganme caso.
Varias de las personas compartían miradas entre ellos, hasta
que la chica de la capucha se levanto.
-No se ustedes, pero yo le creo. Cuenta conmigo chico.
.Yo de cualquier manera moriré pronto por mi moto y el
alcohol, así que al diablo, yo también estoy contigo.- dijo después el
motociclista.
-Esto va en contra de todos mis principios científicos, pero
creo que todo eso se fue al caño cuando llegue aquí, así que yo también me apunto.-dijo
también el doctor.
Este pequeño momento de compañerismo me vino de maravilla.
Ni siquiera me importo que Jaqueline y El Chacal no hayan hecho ni un
comentario.
-Es su funeral- fue lo único que dijo el Chacal.
-Creo que lo primero que deberíamos hacer es conocernos un
poco mejor. Para empezar me llamo Diego.
-Mucho gusto Diego, soy Diana.-dijo la chica de la capucha
mientras se quitaba esta. Al hacerlo pude ver que era bastante guapa. Tenía una
piel morena del color perfecto entre claro y oscuro. Un par de ojos negros y
bellos, ademas de un cabello corto que le llegaba al
cuello y se doblaba en las puntas hacia afuera.
-Yo soy el Dr. Mario Ibanez- dijo el doctor.
-A mi me gritan Marcos.-dijo al final el motociclista.
Sentía que con estas personas llegaríamos bastante lejos sin
duda. Me sentía parte de un equipo tan genial y que no había limites para
nosotros. Pero todos mis pensamientos fueron interrumpidos cuando escuche la
tonada de Beethoven sonando en la maldita esfera.
CONTINUARA....


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