Gantz México: Capitulo 7



Continuación de la anotación del diario anterior:

-No vayan a mover un musculo.- dije en voz muy baja, mientras veía las miradas que tenían todos esos chanequenses, todas dirigidas hacia nosotros.

-¿Crees que nos quieran hacer daño?- pregunto incrédula la amiga de Alexa.

-Pregúntale al doctor Ibanez estúpida.- dijo en ese momento Marcos. Aunque sentí que fue muy agresivo cuando le respondió de esa manera, tuve que aguantarme para no responder de la misma manera.

-Chicos, el doctor esta grave, debemos irnos de aquí pronto.- dijo Alexa mientras se encontraba junto al doctor mientras este se quejaba del horrible dolor que sentía en la pierna.

-De acuerdo, esto es lo que haremos: Marcos, llévate al doctor en tu hombro mientras Diana, Alexa y yo nos...- en ese momento reparé en que Jaqueline se dirigía lentamente hacia las pequeñas bestias.- Jaqueline, ¿que diablos haces?- mis palabras cayeron en oídos sordos. Parecía como si Jaqueline se hubiera desconectado del mundo real. 

Cuando por fin se detuvo, apuntó dos pistolas x que traía consigo, las cuales no había notado antes, y empezó a jalar los gatillos de una forma demencial, soltando un grito de furia digno de los más crueles dioses del olimpo.

Todos los chanequenses comenzaron a movilizarse mientras varios puntos en el rango de tiro de Jaqueline explotaban. Ella tenía los ojos cerrados.

-¡¿Que haces?!, !vas a hacer que nos maten!- trataba de hacer entrar en razón a Jaqueline, pero era inútil. Jaqueline continuo disparando al azar hasta que uno de los chanequenses corrió hacia ella, saltó y de una patada doble mando a volar a la pobre chica. Traté de atraparla, pero la fuerza que llevaba en vuelo fue suficiente para tumbarme en suelo y todavía arrastrarnos unos metros. 

En ese momento los chanequenses comenzaron a caminar hacia nosotros lentamente. Alcanzaba a oír como entre ellos comentaban: "Mmmm, que niñas hemos encontrado" "Yo quiero a la morena" "Y yo" "La compartiremos entre nosotros seis". Comprendí que lo más inteligente era correr.

Me levante, me lleve a Jaqueline al hombro, la cual a pesar de no estar inconsciente volvió a su estado de zombie, por lo que hubiera sido lo mismo que lo estuviera, y corrimos los mas rápido que pudimos. En un principio pensamos que no lo podríamos lograr debido a la velocidad de los pequeños bastardos, pero debido a la adrenalina que corría por nuestro cuerpo los trajes en ese momento se activaron, lo que nos hizo correr hasta un poco más rápido que los chanequenses. Corrimos y corrimos mientras aun nos perseguían los chanequenses, siempre revisando nuestros localizadores para no pasar el perímetro que se nos había impuesto. Solo pudimos parar de correr cuando nos ocultamos en un callejón mientras los chanequenses se pasaban de largo.

-Parece que los perdimos- dijo Diana jadeando del cansancio de la persecución.

-Si eso parece.- respondí en el mismo estado.

-¿Y ahora que haremos?, hay cientos de esas cosas, además hay uno de nosotros que esta herido y el otro zombificado.- dijo Marcos.

-Y hablando de zombies, ¿a ti que carajos te pasó?, ¡por tu maldita culpa por poco nos matan!- le empezó a reclamar de forma muy violenta Diana a Jaqueline. He de admitir, que me sorprendió un poco oír decir a una chica tan guapa como esa. No es porque sea un machista o alguien que hace estereotipos, simplemente no estoy acostumbrado a ello.

-A la mierda tu, a la mierda ellos, a la mierda la esfera, a la mierda la vida misma. Yo solo quiero que todos se callen y me dejen tranquila, solo cállense, cállense, ¡CÁLLENSE!- contestaba Jaqueline mientras subía de tono su voz en cada frase hasta colapsar en el ultimo cállense y soltarse a llorar. Fue en ese momento que Diana se calmó y dejó ese tema de lado. Nos dimos cuenta de que Jaqueline estaba mal. Pero en este momento no teníamos tiempo para ponernos a charlar, teníamos que idear una manera de sobrevivir.

-Bueno, ¿y ahora que haremos?- pregunto Marcos.

-Lo primero que debemos hacer es ver a que nos enfrentamos.- empecé a comentar.- Bueno, sabemos que son pequeños y débiles...

-¿Débiles?- dijo Alexa bastante indignada-¿que acaso no viste lo que le hicieron al doctor Ibanez?

-Parece que su falta de fuerza es compensada en su obscena velocidad, lo cual gracias a las leyes de Newton hacen que se vuelvan bastante peligrosos.- le contestó Diana. Vaya, una chica tan guapa e inteligente, creo que me empiezo a enamorar.

-Y gracias al "incidente" de Jaqueline pudimos ver que esa velocidad hace que nuestras armas sean inútiles.- trate de agregar a la conversación.

-En palabras simples, estamos bien jodidos.- dijo en ese momento Marcos.

-En teoría si.- dije algo triste.

Un pequeño silencio se hizo presente entre nosotros siete al ver lo difícil de nuestra situación. Fue en ese momento que tuve un pequeño destello de brillantés.

-Lo que necesitamos es traerlos a una trampa.

-¿Una trampa?- preguntó dudosa Alexa.

-Usaremos la técnica de la batalla de las Termópilas.- dije como si hubiera hecho un descubrimiento extraordinario. Todos se me quedaron viendo con cara de confusión.

Comencé a explicarles que debíamos llevarlos a un punto donde su numero se volviera en su contra, para poder atacarlos a todos de una sola vez. Además, debíamos asegurarnos de que ese punto fuera lo suficientemente pequeño para que no pudieran escapar. En palabras simples, debíamos acorralarlos en un punto donde no puedan escapar y simplemente acribillarles.

-Me parece buen plan pero, ¿a donde planeas llevarlos y como los vas a atraer?- me pregunto Marcos cuando terminé la explicación.

-Mmm, de hecho no he pensando en eso todavía.- respondí algo apenado.

-Sobre el lugar ya lo tengo, cerca de aquí hay una especie de construcción, donde hay varias zanjas, solo necesitamos llevarlos ahí y listo.- dijo Alexa. En ese momento me pareció la persona más brillante del mundo.

-¿Y que hay del cebo?- comentó en ese momento la amiga de Alexa.

-Recuerden lo que la esfera dijo: A esas cosas le gustan las hierbas, solo necesitamos tomar algunas que están en la tienda naturista al otro lado de la calle y ya tendremos el cebo.- dije respondiendo la ultima pregunta hecha.

Acto seguido irrumpimos en la tienda y tomamos todas las plantas que pudimos cargar. Cuando estábamos terminando de prepararnos surgió la más importante duda de la noche, la cual no habíamos pensando antes: necesitábamos que alguien atrajera a los chanequenses a la trampa.

Después de un rato de dialogar y discutir, Diana fue la que se ofreció como voluntaria.

-Yo voy contigo- dije en un intento por hacerme el valiente.

-No, tu debes quedarte aquí para poder dirigir a los demas en caso de que fracase y muera. Tu eres el de mayor experiencia en esto y el equipo te necesita más a ti que a mí.- olviden lo del enamoramiento, lo que sentí en ese momento por aquella chica fue un absoluto respeto.

El plan comenzó.

Pasaron alrededor de diez minutos cuando comenzamos a oír como una turba se dirigía hacia nuestra posición. A lo lejos pude ver a Diana corriendo a toda velocidad con sus piernas bastante inflamadas debido a los efectos del traje. Y atrás de ella venia una gran orda de chanequenses.

-¡Ahora!- grité con todas mis fuerzas. En ese momento todos saltamos de donde estábamos hacia unas vigas más arriba. Cuando Diana estaba lo suficientemente cerca repitió la misma operación que los demás. Fue impresionante como comenzaron a caer todos los chanequenses en la zanja bajo nosotros.

En cuanto cayó el ultimo chanequense, todos comenzamos a disparar nuestras armas hacia la trampa donde cayeron los pequeños bastardos. Por cierto, a todos les explique como usar sus armas mientras Diana iba por los chanequense. A ella no fue necesario explicárselo. Repito, que gran respeto sentí por esa chica.

Fue un espectáculo sin precedentes. Vimos como sangre verde, apéndices e intestinos de los chanequenses salían volando a medida que explotaban. Las caras de Alexa y su amiga denotaban cierto asco mientras que Marcos estaba metido en un frenesí al disparar. Diana poseía una cara que denotaba concentración y Jaqueline seguía con su mirada perdida del principio. Yo por mi parte disparaba en insultaba a las pequeñas bestias. 

Cuando en la zanja solo se podía ver una sopa de desperdicio de chanequense, ordené que cesara el fuego.
-Si, así se hace nena- gritó con gran entusiasmo Marcos.

Alexa y su amiga se abrazaron y lloraron. Diana se limito a sonreír de satisfacción y limpiar el sudor de su frente. Jaqueline únicamente se encontraba viendo la zanja donde matamos a los chanequenses. Bajamos de las vigas donde estabamos y nos quedamos alrededor de la zanja. En ese momento decidí mirar mi localizador y logre darme cuenta que nos faltaban cinco chanequenses.

-No te preocupes,- dijo en ese momento Marcos cuando se lo dije al equipo- solo los buscaremos y luego...- se oyeron los gritos desgarradores de Alexa y su amiga. Diana y yo nos quedamos petrificados del miedo: !Uno de los malditos chanequenses había atravesado a Marcos!. Fue completamente repulsivo. Marcos simplemente no concebía lo que veía: tenía un enorme agujero en su cuerpo. Es como si el chanequense hubiera aprovechado nuestro momento de relajación y hubiera saltado con tanta fuerza que atravesó a Marcos como Goku lo hizo con Piccolo Daimaku en aquella legendaría pelea.

Dios, no podía creerlo, todo estaba saliendo tan bien y de pronto pasa esto, no, no, no lo iba a permitir. 

Enfurecido, de un salto y dando un fuerte grito, fui hacia el chanequense que había asesinado a Marcos para plantar todo mi puño en su maldita cara. Este aun se encontraba en vuelo cuando lo intercepté y lo golpee con todas mis fuerzas.  Esto hizo que el chanequense impactara en el suelo. Volé unos pocos metros lejos de donde había aterrizado el monstruo, pero en cuanto mis pies tocaron el suelo, y gracias la habilidad de mi traje, logre regresar con él en una fracción de segundo.

Cuando estuve otra vez junto a él, comencé a golpearlo en el rostro, hasta que se hizo trizas su cabeza, luego hice lo mismo con su cuerpo hasta volverlo todo una masa amorfa de carne verde.

De pronto, oí unos gritos horribles que venían de la construcción. Corrí lo más rápido que pude hasta llegar al punto de encuentro. Al llegar vi a Diana inconsciente. Me la lleve al hombro y comencé a buscar a los demás. En una pequeña oficina movil encontré a Alexa, al doctor Ibanez desmayado en el regazo de Alexa y a Jaqueline con una horrible cara de angustia.

-¿Que rayos paso aquí?- pregunté desesperado.

-Todo... todo paso tan rápido... nos sorprendieron y... Diego, tienen a mi amiga.- al oír eso salí de ahí y corrí hacia un rastro de pisadas.

Dentro de una parte de la construcción pude escuchar las voces de los chanequenses y lametos y gritos de la amiga de Alexa. Por si te lo estas preguntado, si, eso pasaba. 

Vi a los cuatro bastardos violando a la pobre chica.

Cada uno lo hacia por un orificio distinto. El cuarto al no tener un lugar, le abrió un agujero por el costado y hizo su mórbida acción desde ahí. Al ver la escena vomite en seguida. 

Cuando por fin me recuperé, decidí que tenía que terminar con esto. 

Mientras les apuntaba, juraría que pude ver como a la chica se le salian algunas lagrimas. fue entonces que apreté los gatillos con toda la fuerza que pude. Desafortunadamente, había olvidado lo rápido que son los desgraciados, así que esquivaron el disparo y en su lugar, la chica se infló como un globo y finalmente explotó. Quiero pensar que le hice una especie de favor. No me puedo imaginar como esa chica podría sobrellevar algo como eso.

Decidí correr hacia afuera, hasta que uno de ellos de una patada me mando hacia la pared de un edificio. Quede incrustado en la pared sin poder moverme.

Lentamente los chanequenses se acercaron a mí. Estaba seguro de que sería mi fin. Pero lo peor fue sentir que les había fallado a esas personas que habían puesto su confianza en mí. El dolor interno fue tal que empecé a llorar en silencio.

Cuando los chanequenses estaban lo suficientemente cerca de mí para poder destazarme, se detuvieron en seco y me miraron. Luego, uno por uno, los malditos se inflaron y reventaron de la nada.

Con bastante esfuerzo logre salir de la pared, y en lo primero que recayó mi mirada, fue en la punta de la torre latino. Ahí estaba, El Chacal, con una mirada digna de un vigilante nocturno, sosteniendo su rifle x. Fue entonces que comenzó la transferencia.

Cuando llegamos todos a la habitación, lo primero que hizo Alexa fue preguntar por su amiga, a lo que le respondí moviendo la cabeza negativamente. Alexa empezó a llorar y abrazo al doctor, que ya estaba despierto y viendo como su pierna había sido reparada.

Diana despertó y me abrazo.

-Creí que habías muerto.- dijo Diana mientras ponía su rostro contra mi pecho.

-No fue gracias a mi.- dije en tono un poco serio. Fue entonces que volteé a ver al Chacal.

-Sabes niño, me empieza a castrar el tenerte que salvar siempre. Mas te vale que empieces a aprender a cuidarte.- dijo el Chacal de manera algo agresiva. Le dije gracias, pero él no me respondió, ya que se concentro en ver cuantos puntos había ganado cada uno.

"LL3G0 L4 H0R4 D3 L0$ PUNT4J3S"

Mi rostro fue el primero en aparecer.

"3L S4BEL0T0D0"

47 pts

"CU4R3NT4 Y CU4TR0 M4$ Y $4L3S"

Considerando la anterior misión, esta vez no lo había hecho nada mal.

Después salio la foto de Diana.

"L4 BU3N0T4"

50 pts

"C1NCU3NT4 M4S Y S4L3$"

-Jum, creí que por arriesgar mi vida merecería un poco de respeto.- dijo Diana al ver su porcentaje.

Despues salío la foto del doctor.

"3L M4R1C4"

0 pts

"P0R S3R MUY M4R1C4 P4RA H4C3R ALGO. AD3M4$ D3 PON3RT3 DE N3N4 P0R UN R4$GUÑ0"

-¿Un rasguño?, fue una fractura expuesta, maquina infernal- exclamó el doctor muy indignado.

Luego apareció la foto de Alexa.

"L4 M4$C0T4 D3L M4R1C4"

50 pts

"C1NCU3NT4 M4$ Y S4L3$"

Alexa no comentó nada, solo miro a la esfera con desprecio.

Después fue el turno del Chacal.

"3L PR0T3CT0R D3 L0$ D3B1L3$"

52 pts

"V31NT1SI3TE M4$ Y S4L3$"

Este tipo no deja de sorprenderme. El simple hecho de que haya obtenido tantos puntos el solo me eriza la piel.

Al final toco Jaqueline.

"L4 Z0MB13 EM0"

40 pts

"$3$3NT4 M4S Y $4L3S"

Jaqueline ni siquiera se inmuto.

El primero en salir de la habitación cuando esta se desbloqueó fue el Chacal, seguido de el doctor Ibanez y Alexa. Después de ellos se fue Jaqueline, de lo cual ni siquiera me dí cuenta. 

Al final los últimos en la habitación eramos Diana y yo.

-Muchas gracias por todo.- me dijo Diana.

-¿Valiente?, jajaja, solo fui un estúpido con la suerte de encontrarme con alguien como tu.

-Pues tu estúpida suerte nos salvo. Así que, como premio...- en ese momento Diana me dio un beso en los labios, el cual creo que duro alrededor de un minuto y medio. Me quede como tarado y algo boquiabierto cuando termino. Ella se limitó a dar una risita muy tierna y salio de la habitación. Me quede ahí unos minutos para digerir lo que había pasado. Esto va a sonar patético, pero fue mi primer beso.

Regrese caminando al hospital. Gracias al traje, logré escalar hasta el séptimo piso para entrar en mi habitación. Al entrar me quite el traje, lo guarde en mi mochila que aun estaba en la silla donde la deje. Me puse mi bata, saque mi diario, y me dispuse a hacer la anotación de hoy. No me importó que esta noche no durmiera, ya que al estar en el hospital puedo dormir lo que quiera. O por lo menos eso quiero pensar.

Los nuevos "Gantzers", la horrible imagen de la chica y los chanequenses, el beso de Diana, todo pasa por mi mente mientras termino de escribir esto. Espero que mañana el día este tranquilo para poder aplacar mi mente.

Lamentó si esta vez me alargue mucho, es solo que pasaron tantas cosas que esta vez el diario necesitaba un poco más de atención.

Créeme, te agradezco mucho leer esto, ya que si ya no existo para ese tiempo, esto me ayuda a no quedar en el olvido.

Por eso, por el simple hecho de leer este diario, ya te considero un gran amigo.

Gracias.

Hasta entonces: Diego Bustamante.


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