Gantz México: Capitulo 11
Continuación de la anotación anterior...
-¿Qué... que diablos le esta pasando?- preguntó bastante alterado el sujeto de mi edad.
-Por dios, se está deshaciendo.- contestó rápidamente su
novia con visible angustia y desconcierto.
-Por eso me cagan los nuevos- comentó El Chacal.
Cuando Diana desapareció, comenzaron a teletransportarse el
doctor Ibanez y Alexa. Despues siguió Jaqueline.
-¿Que... que me esta pasando?- preguntó el pequeño niño
mientras era teletransportado.
-Mira, no te preocupes. Solo estas yendo afuera.- comenzó a
explicarle El Chacal en un intento por calmarlo- En cuanto puedas moverte, no
vayas a irte de donde estas. Espera a que yo llegue, ¿ok?
-Eh... si, si señor- dijo el pequeño Marcelino antes de ser
teletransportado completamente.
Despues de él siguió el hombre de smoking y terminando este
siguió la mujer de mediana edad.
Despues siguió mi turno. Lo ultimo que pude ver mientras
dejaba la habitación fue como el tipo de mi edad estaba abrazando fuertemente a
su novia.
Cuando me encontré afuera, la calle estaba oscura como
siempre. El frió que sentía simplemente presagiaba los malos momentos que
íbamos a pasar.
-Vaya, ya estamos afuera.- dijo el hombre del smoking.
-Que bueno, comenzaba a preocuparme.- respondió en ese
momento la mujer de mediana edad.
Poco después llegó el tipo de mi edad. Antes de que pudiera moverse, llego con una forma bastante extraña, parecía que antes de ser teletransportado abrazaba algo.
-¿Pero qué?, ¿en donde estoy?, y... !hay por dios¡ ¿Mimí?
¡¿Mimí?!, ¿donde estas amor?- el tipo comenzó ha espantarse y angustiarse.
Pobre, de seguro hablaba de su novia. Por cierto, que lindo nombre tenía.
El tipo siguió preguntando ya casi en tono de suplica por su
novia, hasta que esta apareció con una cara de confusión que hasta hoy no se me
olvida.
-Linda..-en ese momento fue el tipo a abrazarla. Si les soy sincero, me hizo
un momento muy lindo. La chica le correspondió el abrazo de manera muy cálida.
-Bueno..., ya que estamos libres, yo iré a buscar un
transporte que me lleve a casa.- dijo el hombre de smoking mientras se empezaba
a alejar.
En cuanto dijo eso volví a la realidad.
-No, espera, no puedes hacer eso.- dijo de pronto Diana.
-¿Porque no? Yo apoyo al tipo, no tenemos nada que hacer
aquí.- dijo el sujeto de mi edad sin soltar a su novia.
-Lamento contradecirte, por eso no es verdad. Tenemos algo
que hacer y es bastante serio.-dije con una expresión un poco melancólica.
-¿Hacer?, ¿de que estas hablando?- preguntó bastante
indignado el hombre de smoking.
-Lo que les dije hace un momento.
-Puras patrañas. A mi se me hace que te metiste algo.-
comentó el chico de mi edad. En ese instante recordé que no me agradaba nada ese
sujeto.
-Créanme cuando les digo que estamos en peligro, y a no ser
que hagamos lo que Gantz nos dijo que hiciéramos, todos moriremos aquí.- dije
casi gritando.
-¿Gantz?- preguntaron todos los nuevos al unisono,
incluyendo al pequeño niño que no se apartaba del Chacal.
-Bueno... la esfera pues.- contesté algo apenado por la
manera en la que se me quedaban viendo.
-Vaya, hasta le pusiste nombre y todo. ¿Ven lo que digo?. Yo
ya me largo de aquí.- dijo el tipo de mi edad mientras se alejaba junto con su
novia y el hombre de smoking. La mujer de mediana edad se quedo con nosotros,
gesto bastante extraño dada las circunstancias. Pero bueno, cualquier ayuda que
podamos tener nos sera beneficioso, o al menos eso quiero pensar.
-Bueno niño, ¿y ahora que?- preguntó en ese momento la
señora de mediana edad.
-Tenemos que ir por ellos, si salen del perímetro...
-Diego,-Diana me tomo del hombro- si ellos no quieren venir
con nosotros es su decisión. Lo mejor sera que nos concentremos en sobrevivir
nosotros.
-Lo siento Diana,- quite suavemente su mano de mi hombro-
pero el día que llegaste tu prometí que haría lo que estuviera a mi alcance por
mantener con vida a todos los que llegaron a esta habitación, y pienso
cumplirlo.
-¿Porque?
-Porque, una personita me enseño que proteger a los demás te
hace sentir realmente vivo, que estas en este mundo para algo importante.-
Diana se sonrojo un poco cuando dije esto. Por un momento pensé en decirle que
no me refería a ella, pero creo que hubiera merecido la pena.- Bueno, lo
primero que debemos hacer es ver en esta pantallita...
Mi explicación se detuvo cuando me di cuenta que el trío de personas
que nos abandono se dirigía directamente a una de las bestias. Mis temores se
confirmaron cuando oí un desgarrador grito en la lejanía.
Rápidamente todos volteamos en la dirección por donde se habían
ido los sujetos antes mencionados. Despues de intercambiar miradas, todos,
exceptuando al Chacal y Marcelino, decidimos correr hacia el auxilio del trío
de desertores.
No tardamos mucho en averiguar la razón del grito.
Unos metros antes vimos como se mantenían ocultos tras un
contenedor muy grande de basura el chico de mi edad y su novia. Delante de
ellos se encontraba el hombre de smoking, o por lo menos lo que quedaba de él,
ya que parecía una masa amorfa y verde de donde solo sobresalían los huesos.
Cerca de esa asquerosa masa había una bestia pequeña y encorvada, con unas
garras de aproximadamente 12 cm. de largo y con unos "pelos", o dios
sabe que eran, que salían de su espalda.
Muy silenciosamente, Diana y yo apuntamos hacia esa criatura
con nuestros rifles X. En cuanto el blanco quedo fijado, jalamos los gatillos.
La bestia nos miro una vez a Diana y a mi antes de inflarse y explotar.
Cuando nos aseguramos de que no habían mas bestias cerca,
fuimos con la aterrorizada pareja para saber si estaban bien.
-No... No entiendo, ¿que... que mierda era esa cosa?- contestó el chico
tartamudeando del miedo.
-Eso, es una de muchas cosas que tendremos que enfrentar de
ahora en adelante.-dijo Jaqueline mientras ayudaba al sujeto y a su novia a
levantarse.- ¿ahora nos crees?
-¿Acaso tengo opción?- contestó aquel tipo.
-Dany, basta. Disculpalo, no es muy sociable.- dijo la novia
del chico. Créeme que esa fue la primera impresión que me dio ese tipo.- Bueno,
dinos que debemos hacer.
-De acuerdo. Si logramos acabar con todas esas cosas, la
esfera nos liberara.
-¿En serio, linda?, ¿le vamos a hacer caso?, además, ¿quien
lo puso a cargo?- vocifero ese chico.
-Bueno, creo que el hecho de que evite que esa cosa nos
hiciera lo mismo que al hombre del smoking me daba algo de crédito.- tenía muchas ganas de contestarle eso a aquel sujeto después de que su novia le dijo eso, pero decidí
guardar la compostura.
- Y, ¿como encontramos a esas cosas?. - preguntó la mujer de mediana edad.
- Y, ¿como encontramos a esas cosas?. - preguntó la mujer de mediana edad.
-Con esto.- dije mientras mostraba mi localizador- Estos
puntos rojos son los enemigos y estos azules somos nosotros.
-¿Y con que los matamos?- preguntó por ultimo la novia del tipo.
-En ese aspecto les recomendamos que nos dejen a nosotros
encargarnos, ya que no tienen ni siquiera el traje, y temo por su seguridad.-
dije en un tono muy serio.
Despues de un gesto de afirmación por parte de todos, comenzamos la búsqueda de
los pequeños bastardos. Por un momento pensé que esta sería sin duda la misión
mas fácil que hemos enfrentado. Uno por uno, los chupacabras caían como
cucarachas por Raid. La verdad es que era muy extraño no lentos que eran para reaccionar. LLegaban veces en las que escapaban pero no tardaban en llegar a algún callejón sin salida.
Pero que equivocado estaba, ya que para este punto estaba a punto de recordar un problema que había olvidado de las malditas misiones.
Pero que equivocado estaba, ya que para este punto estaba a punto de recordar un problema que había olvidado de las malditas misiones.
El ultimo chupacabras en la mira, con Diana como seguro anti
fallas, no había nada de que preocuparse. Solamente fue necesario un pequeño
toque del gatillo del arma para cegar la vida del monstruito. Cuando los restos del chupacabras quedaron esparcidos, Diana
y yo exhalamos tanto de alivio como de satisfacción. La parejita se abrazo y
Jaqueline se limitó a sentarse.
-Estamos a salvo, ¿verdad?- preguntó emocionada la novia del
chico.
-Si, como pueden ver aquí, no hay ningún... - mi voz se
calló, mi rostro palideció, mis manos sintieron una leve temblorina. En el
localizador, de la nada, había aparecido un punto rojo, más grande que todos
los otros que habían aparecido anteriormente.
-Vaya, falta uno.-comentó Jaqueline.
-Pues, vamos a cargárnoslo.- dijo con el tipo de mi edad con
gran ainco.
-No se, esto me da mala espina.- dije reflexionando sobre la
repentina aparición del punto.
-Que importa. Solo es otra de esas cosas que tal vez se
había escondido o algo así.- recalco aquel sujeto.
Levante mis hombros en señal de indiferencia y comenzamos a
correr en dirección al monstruo. Mientras nos dirigíamos hacia él, pude notar
en la pantalla de mi localizador como los más próximos hacia la bestia eran El
Chacal y Marcelino, por lo que empecé a pensar que no seria necesario
apresurarnos, ya que El Chacal muy seguramente lo eliminaría con facilidad.
Pero cual fue mi sorpresa al ver como después de aparentemente encontrarse con
la bestia, El Chacal comenzó a retroceder al punto de, más bien, escapar de eso.
-Oigan, un momento, algo esta mal.- dije demasiado tarde.
En un momento la bestia dejó de perseguir al Chacal y
comenzó a caminar directo hacia nosotros. Nuestra corredera se calmo cuando
comenzamos a sentir un muy ligero temblor bajo nosotros. Al principio pensamos
que no era otra cosa más que los múltiples mini-temblores que habían estado
ocurriendo durante la semana, pero después nos dimos cuenta de que eran de muy
corta duración, ademas de que eran concisos e iban aumentando de intensidad. Es
como si fueran pasos de un gigante.
-¿Que rayos esta pasando?- preguntó en ese momento Diana.
-No lo se, es como si un gigante se estuviera acercan...- no
pueden imaginarse mi sorpresa y horror cuando descubrimos la causa de los
estruendos.
Delante nuestro estaba una bestia de alrededor de 10 mts. de altura. Poseía cuatro brazos que parecián ser bastante fuertes, cada un con garras semejantes a guadañas. Tenia una
trompa, pero no como las de los elefantes, sino como la de una mosca, pero
miles de veces más grande. Además, sus extremidades eran mas gruesas que yo, y
eso que no soy la persona más esbelta del mundo. Pero sin duda lo que mas me
aterraba, eran esos cuatro ojos, rojos y brillantes cual rubíes, pero que en un
principio se mostraban inexpresivos hasta que reparo la vista en nosotros. En
ese momento se tornaron en una rabia digna de los titanes vencidos por los
dioses griegos.
Sin duda alguna el verdadero horror, y la verdadera batalla, estaban a punto de empezar.
CONTINUARA......
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