Gantz México: Capitulo 13
Continuación de la anotación anterior...
-¡Corran!- grité con todas mis fuerzas. Si bien me hicieron
caso Jacqueline y Diana, Daniel me ignoró por completo. Ahora que lo pienso, posiblemente no se haya dando cuenta del peligro en el que estábamos en ese momento.- ¡Carajo Daniel, debemos irnos!- mis palabras caían en oídos sordos.
Daniel no se movía. Él estaba inconsolable por la muerte de su novia. Pero aún así no pude dejarlo por lo que, a pesar de los golpes, los empujones y los insultos y gritos sobre dejarlo ahí, logre llevármelo, cargándolo casi como si fuera un equipaje.
A pesar de lo grande que era, el chupa cabras no hacía mucho
esfuerzo por alcanzarnos. Esto gracias a las enormes piernas que tenía y que
podía verse que poseía bastante agilidad. Sin embargo, por alguna razón no era muy bueno dando la vuelta, por lo que pasando el rato y después de dar varias vueltas pudimos perderlo.
-¿Y ahora que vamos a hacer?- preguntó jadeando Jacqueline.
-Gantz, Gantz, Gantz ¡Eso es lo único que te importa!,
¡¿Verdad?!- interrumpio Daniel gritándome.- ¿Que acaso no
viste todo lo que paso? La única mujer que ame en toda mi vida acaba de morir y
a ti no te importa.- En el fondo, ese tipo tenia algo de razón. No me lo tomen a mal, pero
cuando estás en estas situaciones comienzas a hacer juicios de valor, y si, se
que dije que trataría de salvarlos a todos, pero si no lo logro no puedo
derrumbarme, es así no solo en Gantz, sino en la vida misma. Lo único que pude
decir fue:
-Lo lamento.
-Pues deberías infeliz, ya que todo es tu culpa.
-¿Mi culpa?- pregunté algo indignado.
-Puedes quedarte ahí y no molestar a los que aun queremos
sobrevivir o seguir haciendo tonterías.- mientras estaba en cuclillas se tiro
al suelo y volvió a llorar.
-Tienes que entenderlo Diana, acaba de perder a alguien que
amaba y...
-Diego...- se dirigió hacía mi, hablando con una
seriedad en su voz que hasta este momento no se me olvida - En casa tengo a
alguien que realmente me necesita, y no puedo concebir la idea de que pasaría
si yo muriera. Fue trágico, lo sé, pero debo sobrevivir, no por mí, sino por
ella...- fue ahí que Diana comenzó a derramar algunas lágrimas. Sabía que
dijera lo que dijera no iba a ayudar en lo absoluto por lo que preferí guardar
silencio.
Nuestras discusiones fueron interrumpidas cuando empezó a
retumbar el suelo. El chupa cabras estaba cerca.
Diana, Jacqueline y yo nos colocamos cada uno en una esquina
de la calle en la que nos ocultamos, yo de un lado y Jacqueline y Diana del
otro. El sudor empezó a recorrer mi cuerpo. Teniamos que dejar
de huir y enfrentar a esa criatura de una vez por todas.
De súbito, Daniel empezó a gritar:"Ven aquí estamos,
solo llega y mátanos de una maldita vez".
Jacqueline y yo le ordenamos que se callara pero el
continuaba gritando y gritando. Solo guardo silencio cuando Jacqueline le
apunto con sus pistolas. Ambos, Jaqueline y Daniel, se miraron fijamente. Parecía que con sus miradas los dos se decían que de ser necesario no iban a detenerse. Pero, unos segundos después la mirada seria del chico después
denoto cierta malicia. Fue ahí que nos dimos cuenta de que el chico ya no
miraba a Jacqueline, sino al monstruo gigante que estaba atrás de ella.
Rápidamente apuntamos nuestras armas y empezamos a disparar,
pero el monstruo con la suficiente rapidez para que ninguno de los tiros le impactara. La fuerza con la que
aterrizo fue tal que la onda de choque que generó nos saco a todos de nuestro escondite, y cada uno salio disparado en direcciones diferentes. Cabe mencionar que yo volé una distancia bastante considerable y de la fuerza del impacto había soltado mis armas.
Mientras yo estaba tirado, sentí debajo de mi algo raro,
como un bulto de tamaño considerable y que además se movía. Cuando me levante,
vi que era Marcelino, el niño que acompaño al Chacal, y estaba llorando. Iba a
calmarlo, pero repare en que la bestia comenzó a correr hacia mi dirección, así que cargue al chico y corrí, corrí lo más rápido que pude mientras la bestia me
perseguía. Mis esfuerzos por huir eran en vano. Varias veces esa cosa
monstruosa estuvo a punto de atraparme. Mis esperanzas se desvanecieron cuando
llegue a un callejón sin salida.
Estaba atrapado. Aunque usara el traje para saltar no
llegaría al techo, y para colmo, el monstruo nos alcanzo y en cuanto nos vio
acorralados comenzó a tomar una gran bocanada de aire. Sabía que sería mi fin,
y lo peor era que aun cargaba a Marcelino, el cual lloraba de terror.
Me senté, abracé al niño de manera que su cara estuviera contra
mi pecho y grité con todas mis fuerzas a esperar mi final. El niño hizo lo
mismo. Comencé a pedir perdón en mi mente a mis compañeros muertos, a los que seguramente
morirían a manos de este bastardo, a mi madre, a mi hermanito, a todos los que
hice algún daño. Pero cuando estuvo a punto de lanzar su mortal ácido, la
criatura recibió un golpe que lo derribo al suelo.
Al oír el estruendo, decidí dejar a Marcelino en ese
callejón e ir a ver qué había pasado. Y ahí estaba, el imponente Chacal, el
hombre que me había salvado por segunda ocasión en Gantz, jadeando mientras miraba a la bestia que derribó.
-¿Donde está Marcelino? ¿Está bien?- fue lo primero que me
dijo El Chacal al verme.
- ¡Chacal, cuidado!- grite con todas mis fuerzas al ver que
la criatura se repuso rápidamente del golpe y quiso devolverle el daño al
Chacal lanzando un puñetazo. El Chacal lo recibió, pero gracias a la tecnología del traje puedo contenerlo, siendo arrastrado unos cuantos centímetros. Hecho esto, el Chacal no soltaba el puño del monstruo.
-¡Haz algo, mierda, que no puedo solo!- gritó el Chacal
mientras seguía prendido del puño del chupa cabras. Fue ahí donde recordé algo.
Corrí al callejón y le dije a Marcelino si aun tenía el arma que le dí antes
de comenzar la misión. El seguía llorando pero entendió la pregunta y me la
dio.
Después regrese con El Chacal y apunté el arma contra el
chupa cabras. Fije el objetivo y me dispuse a disparar, pero cuando estaba a punto de jalar el gatillo, el chupa-cabras lanzó al Chacal contra mí y la fuerza del impacto fue tal que nos mandó a él y
a mí contra una pared de concreto solido, la cual atravesamos.
Trate de levantarme de los escombros, pero no podía, fue
entonces que me di cuenta que mi traje se había arruinado, ya que salía de él
un liquido azul, signo de que había colapsado.
Con mucho esfuerzo me arrastre por los escombros buscando el
arma, mientras sentía en el suelo como se acercaba el chupa cabras. Cuando por
fin la encontré, vi que en la pantalla estaba una especie de fotografía del
chupa cabras. Solté una risilla de satisfacción.
El monstruo corría hacia mí, entonces dije:
-Es tu fin bastardo- apunte mi arma, lo cual no era
necesario, y grité- ¡MUERE MALDITO CABRÓN!- el arma se disparo. Los pequeños
cohetes salieron disparados y ataron al monstruo, el cual fue detenido en seco
cuando los cohetes se incrustaron en el suelo.- Buen viaje hijo de puta- dije
antes de presionar el segundo gatillo. Un láser que salía del cielo empezó a
tele transportar al monstruo a quien sabe dónde y espero nunca saber. Me tumbe
al suelo y solté el arma.
Empecé a reírme. Carajo, después de tanto lo había logrado,
había sobrevivido una vez más, pero, de saber que pasaría una vez fuera
liberado por esta noche, creo que hubiera preferido que esa cosa me matara.
Empezó nuestra transferencia de regreso a la habitación.
CONTINUARA.....
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