Gantz México: Capitulo 3.



Continuación de la nota anterior:

Despues de la explicación corrimos lo más rápido que pudimos hacia ese punto, el cual se encontraba a dos calles de donde estábamos. Al llegar, nos dimos cuenta de que ese punto se encontraba en el lugar de una carnicería.

Al ver la carnicería, notamos que las ventanas estaban rotas y la puerta derribada. Entramos lentamente ya que estaba bastante oscuro. De pronto, oímos un ruido de algo cayéndose. Todos juntamos nuestras espaldas, apuntando a donde sea que pudiéramos. La secretaria fue la primera que lo vio.

Un rayo de luna iluminaba una parte de la carnicería. Ahí vimos a una bestia semejante a un perro, pero era enorme, creo que parado en dos patas mediría más que yo, y eso que mido 1.78 m. Traía en el hocico una cabeza de res con ojo de fuera. Las partes sin carne de la cabeza mostraba que estaba medio comida. Aquel monstruo horrible nos gruñía y miraba de una forma bastante atemorizante. Parecía que si hacíamos un movimiento en falso se lanzaría contra nosotros. Entonces, más por impulso que por otra cosa, el hipster disparo su pistola.

El animal dejó caer la cabeza de res y se movió a una velocidad inimaginable. Cuando se fue, el armario que encontraba detrás literalmente explotó, dejándonos a todos estupefactos. Fue ese momento de confusión que el can super desarrollado aprovecho para atacar.

Saltó de la oscuridad tomando a la secretaria por el cuello y corrió afuera de la carnicería. Todos estábamos aterrados, pero por alguna razón seguimos al monstruo. Al salir de la carnicería, vimos al monstruo en medio de la calle, mirándonos cual depredador que acecha a su presa.

- Aléjense, o la mato. - dijo aquella cosa con el cuello de la secretaria aun en sus fauces. La pobre chica soltaba un mar de lágrimas.

El hipster entonces dio un gran grito de desesperación e intentó disparar de nuevo varias veces contra el "perro", al falta de mejor palabra para nombrarlo. Este lo volvió a esquivar saltando a una pared y dejando a la secretaria en el suelo, sangrando. El hipster fue a ver como estaba la chica, pero en cuanto se acerco, la secretaria empezó a inflarse como si fuera un muñeco inflable hasta que exploto, igual que el armario de la carnicería. Una ráfaga de sangre y tripas salio disparada, empapando al hipster y alcanzando a ensuciarnos la chica del camión y a mí.

Aquel muchacho estaba estaba completamente desconcertado, no se movía ni un milímetro. Fue entonces que el monstruo de hace un momento se abalanzó contra él. Casi un segundo después salieron de la oscuridad dos monstruos más de esos a unirse al festín. Tanto yo como la chica del camión estábamos petrificados del miedo, solo ver como aquellas bestias despedazaban al pobre muchacho, el cual gritaba y gritaba que alguien lo ayudara. En cuanto terminaron, dejando solamente una gran mancha roja en el suelo, voltearon a vernos a la chica y a mí.

- ¡CARNE! - gritaron los infernales cuadrúpedos.

Tomé de la mano a la chica y corrí lo más rápido que pude. Los malditos monstruos comenzaron a perseguirnos. Es entonces que descubrí que escapar no era una opción, ya que uno logró dar un salto tal que logró atrapar a la chica, aferrando sus fauces a su hombro. Como ella seguía tomándome de la mano, al ser atrapada por el monstruo y caer logró llevarme con ella. Estando en el suelo, lo primero que hice fue alejarme a gatas, aunque por el miedo apenas me moví. Solo estaba mirando, mirando como ese monstruo trata de matar a su presa. Afortunadamente, el traje que traía la chica evitaba que este la hubiera asesinado. Sin embargo, la chica del camión estaba muerta del miedo e imploraba piedad. Casi parecía que la bestia disfrutaba como ella gritaba y lloraba. Con sus garras trataba de rasgar alguna otra parte de la chica, y en un momento comenzó a lastimar seriamente su brazo derecho y su pierna izquierda.

Al ver esto, el miedo que tenía empezó a transformarse en enojo, pero era un enojo que provenía de varias fuentes. Era enojo hacia el destino, por hacernos esto a la chica y a mi. Enojo hacia mí, por quedarme sin hacer nada. Enojo hacia ese monstruo por lo que estaba haciendo. Fue entonces que me levanté, algo tambaleante porque seguía con miedo, pero estaba decidido a hacer algo.

El monstruo seguía concentrado en acabar con la chica, por lo que no notó cuando estaba muy cerca de ellos. Con todos los pensamientos de odio que tenía, empecé a sentir un gran hormigueo en todo mi cuerpo. Sentía literalmente que mi sangre hervía. Empecé a sentir que mis brazos aumentaban de tamaño. Fue entonces que, soltando un grito cargado de furia, que le dí una patada con todas mis fuerzas al infeliz. Lo interesante fue que el maldito salió volando hasta estrellarse contra una pared a 100 mts. de donde estábamos. Lo malo fue que sobrevivió y , a pesar de que cojeaba, logro pararse y escapar.

Cuando mi coraje paso, repare en la chica y revisé como estaba. Su estado era horrible. La pobre chica había perdido su brazo derecho y parte de su pierna izquierda. En ese momento no sabía que hacer ya que ella estaba sangrando mucho. Lo único que pensé fue en llevármela en la espalda y buscar un lugar seguro. Pero, cuando me agachaba para poder tomarla, de la nada salieron dos de esas cosas y me atacaron colgándose de mi brazo cada uno.

Intenté quitármelos pero era inútil. Solo podía sentir como los dientes de uno de ellos comenzaba a atravesar el traje y a roer mi carne. En ese momento, vi que tres luces iban en mi dirección. Al poner más atención vi que dirigían hacia precisamente el monstruo que estaba a punto de arrancarme el brazo. Estas comenzaron a revolotear en círculos al rededor del monstruo, fue ahí que vi que esas luces eran una especie de cohetes diminutos unidos por una especie de cable y que estaban atando al monstruo. Al terminar, se clavaron en el asfalto, azotando al monstruo contra el suelo e inmovilizándolo. Desafortunadamente, para ese momento el monstruo ya casi cortaba mi brazo y al irse hacia bajo se llevó la mayor parte de mi brazo. El dolor que sentí me volvió a llenar de furia, por lo que volví a sentir hormiguear mi cuerpo. Fue en momento que moví mi otro brazo contra el suelo con tal fuerza que quebré y levanté el asfalto de un solo movimiento, al mismo tiempo que reventaba la cabeza del monstruo contra el piso.

Cuando por fin me libré de él, voltee a para ver quien me había ayudado, y me sorprendí cuando vi que había sido la chica del camión. Un segundo después de verla la chica se desmayó. En ese momento recuerdo que aun tengo la pistola. Le apunto al monstruo atado con los pequeños cohetes y de un disparo lo explotar. Pero, no había dado un paso hacía la chica cuando sentí que algo me tomaba de la pierna con sus dientes y me arrastraba. Entonces vi que otra de esas criaturas había aparecido y había logrado atraparme. La velocidad con la que me arrastraba me hubiera hecho perder la piel por la fricción del suelo si no hubiera tenido el traje.

No sabía hacia donde me llevaba la bestia, pero sabía que fuera lo que fuera iba a ser malo, por lo que aproveche que el monstruo estaba más concentrado en llegar a su destino que en cualquier otra cosa, por lo que fue fácil apuntar y dispararle con mi pistola. En cuanto explotó, la fricción contra el suelo me hizo detenerme.

Traté de levantarme, pero la fuerza con la que me había capturado el monstruo, sumado a la velocidad que llevaba, había destrozado mi pierna. No tuve más remedio que arrastrarme los metros que me había llevado esa cosa. Despues de un buen rato logre llegar hasta la chica. Ella aun respiraba pero estaba completamente pálida por la perdida de sangre. No se me ocurrió otra cosa más que abrazarla lo más fuerte que pude y empezar a llorar.

Estábamos perdidos, ella moriría por la perdida de sangre y muy probablemente sufriría lo mismo, si es que no llegaba otra de esas cosas a terminar el trabajo. Entonces, sentí que ya no podía mover ninguna parte de mi cuerpo. Seguramente empezaba a morirme. Mi vista se empezó a nublar hasta que todo quedo en penumbras. Pero, un segundo después, mi vista volvió a aclararse, solo para mostrarme que habíamos regresado a la habitación.

Miré por toda la habitación para asegurarme de que todo estaba bien. Ni siquiera me había dado cuenta de que la chica del camión aún estaba en mis brazos. Al percatarme de ello, estando recostado en el suelo, baje un poco mi cabeza. Ahí la vi. Ella me miraba con ojos brillantes soltando algunas lagrimas. La escena me conmovió tanto que también yo comencé a llorar. No dijimos nada porque no era necesario: estábamos felices de vernos, felices de vernos vivos. Simplemente nos abrazamos lo más fuerte que pudimos.

Sin embargo, nuestra felicidad fue interrumpida ya que vimos algo que no pensábamos posible: alguien estaba siendo tele-transportado a la habitación. Aun mayor fue mi sorpresa al ver que era el tipo de los tatuajes.

- Ya ustedes. Despues cojen. - dijo el tipo de los tatuajes. La chica y yo de inmediato nos soltamos con los enrojecidos. Un instante después, algo apareció en la esfera.

"LL3G0 L4 H0R4 D3 L0$ PUNT4J3S"

Acto seguido apareció una foto de la chica del camión con un mensaje que decía lo siguiente:

"L4 P3RR1T4 C0NS3NT1D4"

0 pts

"M4M4S NIÑ4, 4P4RT3 D3 1NUT1L L3 CH1NG4$T3 3L BR4Z0 4 UN T1P0"

En ese momento la chica del camión comenzó a pedirme disculpas. Se veía tan tierna haciéndolo que las acepte sin problemas. Luego salió mi foto.

"3L S4B3L0T0D0"

9 pts

"N0V3NT4 Y UN M4$ Y S4L3S"

La verdad me sentí un poco decepcionado, pero al final debía estar satisfecho por simplemente seguir vivo. Y al final siguió el tipo de los tatuajes.

"3L CH1HU4HU4"

21 pts

"S3T3NT4 Y NU3V3 M4$ Y S4L3$"

La chica del camión y yo quedamos asombrados por el sujeto ya que, haciendo cuentas, ese tipo mato siete de esas cosas el solo.

-¡Maquina hija de la chingada! ¡Te voy a enseñar quien es un pinche chihuahua! - gritó el tipo mientras pateaba a la maquina.

Cuando termino de gritar, el tipo comenzó a caminar hacía mí de forma muy amenazante. Al estar suficientemente cerca de mí, me tomo del cuello y me levantó.

- Escúchame cabrón, por alguna razón sabes que pedo con esto, así que más te vale que me digas que chingados pasa o aquí mismo te mueres. - sentía como trataba de apretarme, pero el traje evitaba que me asfixiara. Estaba a punto de soltarle un golpe cuando sacó la pistola que se había llevado a la misión y me apuntó en la cabeza.

- ¡Suéltalo! - dijo la chica apuntando su pistola de tres cañones. El ambiente se tornó terriblemente tenso. Afortunadamente un sonido logro romper la tensión. Fue un sonido como de una cerradura abriéndose.

- La... la puerta está abierta. Po... podemos irnos. - dije fingiendo que no podía respirar. Dicho esto me soltó.

- Escúchame cabrón, mañanas nos vamos a ver todos, incluyéndote escuincla. - dijo volteando a ver a la chica.

- De acuerdo, pero que sea en un lugar publico. No confío en ti.- dije sacando algo de valentía de quien sabe donde.

- Tu no me vas a dar ordenes. - el tipo de los tatuajes volvió a apuntarme con su pistola, pero esta vez recordé la que yo traía, por lo que le respondí de la misma forma.

- Ya dejemos esto. Ya murieron muchos hoy. Además, no saldrás ganando. - dije haciéndole una seña al tipo para que volteara hacia hacia atrás, al hacerlo, vio que la chica otra vez le estaba apuntando. El tipo solo se rió.

- Ok, ok. Nos veremos en el parque cerca del CCH. - me sorprendí mucho ya que precisamente en esa escuela yo estudiaba. - Más te vale ir.

Dicho esto el tipo salio de la habitación. Solo en ese momento la chica y yo nos pudimos relajar.

Al salir, nos dimos cuenta que nos encontrábamos en la zona centro del Distrito Federal.

Ya era de noche cuando tomamos el metro. La mayor parte del camino la pasamos en silencio. En un punto, ella decidió romper el silencio.

- Eeee... bueno, gracias por salvarme. Fuiste muy valiente.

- Ja, no, no fui valiente. Fui solo un estúpido con suerte.

- Jejeje, pues lo que haya sido, muchas gracias.

- ¿Sabes algo? Hemos pasado por mucho y ni siquiera se tu nombre. - dije algo avergonzado.

- Me llamo Jaqueline, pero puedes decirme Jaqui.

-Mucho gusto. Soy Diego.

Despues de eso todo volvió a quedarse en silencio. Pasamos varias estaciones en silencio, hasta que ella se levanto.

- La siguiente es mi bajada.

- Que curioso. - comenté - En esa misma estación se baja mi hermanito para ir a la escuela. - La chica solo rió.

Cuando el tren se detuvo, Jaqui, antes de bajar, se regresó y me dio un pequeño beso en la mejilla.

- Otra vez, gracias Diego. - fue lo ultimo que dijo antes de bajar.

Al llegar a mi casa, fui recibido con posiblemente la madre de todos los regaños, dado precisamente por mi madre. La verdad escuche muy poco del regaño, ya que las lagrimas salían nuevamente de mi rostro por la felicidad de ver a mi mamá de nuevo. Al verme llorando, ella se compadeció de mi y me mandó a dormir. Me dijo que mañana platicaríamos.

En este momento todos están dormidos. Al principio trate de dormir pero algo no me dejaba. Por alguna razón me dio por sacar un cuaderno en blanco de los que tenía y una pluma.

Son casi las tres y media de la mañana y debo levantarme a las cinco por la escuela. Afortunadamente ya tengo sueño por lo que creo que puedo dormir esas pocas horas que me quedan.

No se quien vaya a leer esto, no se si acaso alguien vaya a leer esto, pero, si alguien lo encuentra, y no hay nada más que esto en este cuaderno, te pido, por favor, que esto no quede en el olvido.

Hasta entonces: Diego Bustamante


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